Variedades blancas imprescindibles: del verdejo de Rueda al albariño de Rías Baixas
Por: Laura Conde, periodista
Hablar de vino blanco es hablar de diversidad. Durante mucho tiempo se ha tendido a simplificarlo como un estilo fresco y ligero, pero basta con recorrer las principales variedades y denominaciones para comprobar el gran abanico de vinos blancos espléndidos que encontramos alrededor del mundo, desde perfiles directos y aromáticos hasta vinos complejos y de guarda. Todos ellos con un denominador común: su capacidad de explicar e interpretar el paisaje.
En España, esta riqueza es especialmente evidente. El verdejo, en la DO Rueda (que se extiende por las provincias de Valladolid, Segovia y Ávila), se ha consolidado como una de las variedades más reconocibles por el consumidor. Un blanco de consenso por su expresividad, por sus notas herbáceas y un carácter fresco que lo hace muy accesible. Celeste Verdejo, procedente de viñedos propios de Familia Torres en Villafranca del Duero, es un buen exponente de un verdejo moderno, fresco y aromático.
Celeste Verdejo
Seguimos en España. Al noroeste, en Galicia, el albariño encuentra su mejor expresión en la DO Rías Baixas. Aquí el clima atlántico y la cercanía del mar dan lugar a vinos con una acidez pronunciada, notas cítricas y salinas y una gran capacidad para acompañar la gastronomía local, con el marisco en el centro de las mesas. En este contexto se sitúa Pazo das Bruxas, elaborado en la subzona de la Val do Salnés, un albariño sedoso y suave que combina notas de flores blancas y frutas como la manzana, la piña o el limón.
Pazo das Bruxas
En Galicia, pero en zonas más interiores (DO Valdeorras), así como en la DO Bierzo, al norte de León, la godello ha vivido una revalorización en los últimos años. Es una variedad que aporta más estructura y volumen que el albariño sin perder frescura, y que está dando lugar a blancos con un gran recorrido en boca y capacidad de evolución.
Por su parte, en Cataluña, la xarel·lo es probablemente la uva blanca más representativa del territorio. Muy ligada al Penedès, donde forma parte esencial de su identidad vitivinícola, es una variedad con estructura, buena acidez y una gran capacidad para reflejar el suelo. Puede dar vinos frescos y directos, pero también blancos complejos y de guarda cuando se trabaja con crianza.
Esta diversidad se traduce en propuestas que miran tanto al pasado como al futuro. Clos Ancestral Blanco es un buen ejemplo, un vino que combina la xarel·lo con una variedad local ancestral: la forcada, la primera uva blanca prefiloxérica recuperada y vinificada por Familia Torres. Está variedad expresiva y aromática, con un marcado perfil mediterráneo, está despertando gran interés por su capacidad de mantener una acidez elevada incluso en climas cálidos.
Clos Ancestral Blanco
Otra uva emblemática de Cataluña es la macabeo, que aporta finura y elegancia, con perfiles más sutiles y delicados, mientras que la parellada se asocia a vinos ligeros, con una marcada frescura y notas florales. Por su parte, la garnacha blanca, típica del sur de Cataluña, aporta un perfil más mediterráneo, con vinos amplios, con peso y muy gastronómicos.
Si ampliamos la mirada más allá de España, aparecen algunas de las grandes variedades internacionales. Originaria de la Borgoña francesa, la chardonnay, probablemente la uva blanca más extendida del mundo, es también una de las más versátiles: puede dar vinos frescos y tensos o blancos complejos y con crianza, dependiendo del lugar y la elaboración. Un ejemplo es Milmanda, uno de los grandes chardonnays de nuestro país, elaborado por Familia Torres en la Conca de Barberà.
Milmanda
Por su parte, la sauvignon blanc, originaria del valle del Loira y Burdeos, pero presente también en zonas como Nueva Zelanda o Chile, es una de las grandes variedades blancas internacionales, reconocible por su perfil aromático y su frescura. Puede dar vinos muy expresivos, con notas herbáceas y cítricas, y se ha adaptado con éxito a distintas zonas del mundo. En las áreas altas del Penedès, concretamente en la subzona Alts d'Ancosa, Familia Torres cultiva 25 hectáreas de esta variedad. De ellas nace Fransola, un blanco profundo, elegante y de marcada personalidad.
Fransola
En esta misma finca encontramos también viñedos de riesling, una variedad originaria de Alemania y Alsacia que destaca por su acidez y su capacidad de reflejar el suelo con precisión. De ellos nace Waltraud, un vino aromático y elegante que no solo lleva el nombre de la mujer que lo inspiró (Waltraud Maczassek, artista alemana y esposa de Miguel A. Torres), sino que plasma también su obra en la etiqueta.
Waltraud
La gewurztraminer, típica de Alsacia, es otra de las grandes variedades blancas del mundo, de acidez tirando a baja y profundamente frutal, mientras que, en Italia, la pinot grigio se ha convertido en un referente de vinos ligeros, directos y fáciles de beber, muy vinculados al consumo cotidiano.
Recorrer las principales variedades blancas es, en el fondo, una manera de viajar. Cada uva habla de un clima, de un suelo y de una cultura, y permite entender por qué los vinos blancos atraviesan su mejor momento.