Descubre los vinos tintos más recomendados de Familia Torres
Por: Laura Conde, periodista
El gusto por los vinos tintos evoluciona con el tiempo, y avanza al ritmo que lo hace nuestra manera de comer, de relacionarnos y, en definitiva, de vivir. Si durante años dominaron los tintos potentes y marcados por la madera, hoy en día muchos consumidores se inclinan por estilos más ágiles, frescos y fáciles. Eso no significa que los grandes tintos de siempre hayan perdido su lugar: al contrario, siguen siendo imprescindibles para momentos especiales y para quienes buscan profundidad, complejidad y matices.
Los tintos, además, son una magnífica herramienta para entender el paisaje. A través de ellos se perciben los suelos, el clima y la personalidad de cada territorio. También la mano del enólogo, especialmente en el trabajo con la crianza, que hoy busca cada vez más integrar la madera con sutileza, respetando la fruta y la identidad del vino.
Degustando vino tinto
En Familia Torres, la diversidad de orígenes y estilos se traduce en una gama de tintos muy amplia, unida por un mismo objetivo: expresar el carácter de cada zona con rigor, sensibilidad y una mirada siempre abierta a la evolución. Estos son algunos de los vinos tintos más representativos de la casa:
Mas La Plana es uno de los grandes iconos de Familia Torres. Elaborado con cabernet sauvignon, es un vino que rompió moldes desde su primera añada, demostrando que esta variedad podía alcanzar cotas de excelencia en clima mediterráneo. Es profundo, estructurado y elegante, con gran capacidad de guarda y una complejidad que crece con el tiempo en botella. Un clásico contemporáneo que sigue marcando el listón de los grandes tintos españoles.
Mas La Plana, DO Penedès, presente en una comida
Clos Ancestral Tinto representa la mirada de Familia Torres hacia el futuro desde la recuperación del pasado. Procedente de viñedos ecológicos del Penedès, se elabora con tempranillo, garnacha y moneu, una variedad ancestral recuperada que ha sido replantada en la finca del Castell de Bleda, en el corazón de la región, muy resistente a la sequía y a las altas temperaturas. Tiene fruta fresca, buena acidez y un perfil amable que lo hace muy gastronómico.

Clos Ancestral Tinto, DO Penedès, que acompaña en un momento de aperitivo
Desde la DO Costers del Segre llega Purgatori, un vino nacido en un entorno extremo, con veranos muy calurosos y un fuerte contraste térmico entre el día y la noche. Estas condiciones dan lugar a uvas concentradas y a un tinto de gran intensidad aromática, con fruta madura, especias y una textura envolvente. Elaborado con garnacha y cariñena, Purgatori es un vino persistente y con personalidad, pero al tiempo delicado y elegante, con una crianza de 9-12 meses en barrica de roble.
Purgatori de la DO Costers del Segre, marida a la perfección para una comida sin prisas
Celeste Crianza, elaborado en Ribera del Duero, es la interpretación de Familia Torres de esta denominación marcada por la altitud y los contrastes climáticos. De hecho, la finca se encuentra en las cotas más altas de esta DO, donde las viñas se encuentran con el cielo, dando lugar al imaginario que se genera alrededor de uno de los vinos con más proyección internacional de la región. Es un tempranillo opulento y goloso, que combina fruta negra, notas tostadas y un paso por boca estructurado pero accesible. Un vino que funciona especialmente bien en la mesa, acompañando carnes, guisos y platos con cierta intensidad.
Celeste Crianza es el acompañante perfecto para un picoteo con amigos
En el Priorat, una de las regiones más prestigiosas del mundo, nace Salmos. Es un vino que combina garnacha y cariñena de viñedos plantados en laderas de licorella, la característica pizarra de la zona. El resultado es un tinto profundo, mineral y con una marcada expresión del paisaje, que rinde homenaje a los monjes de la cartuja de Escaladei, que en 1194 llegaron al Priorat e introdujeron el cultivo de la vid. Cálido y atercipelado, destaca por un tanino fino y y una elegancia que se afina con el tiempo.
Salmos, DOQ Priorat, es el maridaje perfecto con esta paella
Por último, hay que viajar a La Rioja para descubrir Malpastor, un monovarietal tempranillo que rinde homenaje a los llamados "malos pastores", aquellos que en su día descuidaron sus rebaños para dedicarse a producir las primeras uvas y vinos en la zona. Se trata de un tinto amable y directo, donde la fruta tiene un papel protagonista, perfecto para beber en cualquier ocasión. Un vino que trasciende lo puramente gastronómico y no necesita una comida de por medio para brillar: funciona igual de bien en un aperitivo, una charla entre amigos o un momento de desconexión.