Experiencia de maridaje: un menú perfecto con vinos de Familia Torres
Porque un buen menú gastronómico necesita buenos vinos, a continuación, presentamos un pequeño santuario del disfrute donde el maridaje está prácticamente asegurado… y contamos por qué.
Menú de mediodía
Empezamos por el aperitivo: anchoa del cantábrico sobre brioche tostado, mantequilla ahumada y ralladura de yuzu con Forcada (DO Penedès).
La forcada es una variedad ancestral recuperada por Familia Torres, ofrece una combinación fascinante de cítricos intensos (pomelo, limón, yuzu), notas herbales frescas, tensión y gran acidez, así como un perfil salino y mineral.
Forcada, DO Penedès
Este maridaje funciona por tres razones:
- La anchoa posee una gran concentración umami y salinidad, la elevada acidez de la forcada limpia el paladar, amplifica la sensación de frescura.
- La mantequilla ahumada aporta compuestos aromáticos tostados que encuentran respuesta en la complejidad fermentativa del vino, generando una sensación de continuidad aromática.
- El yuzu contiene terpenos y compuestos cítricos muy similares a vinos blancos de marcada expresión aromática. Nos encontramos ante un aperitivo elegante, gastronómico y muy mediterráneo.
Continuamos con el primer plato: bogavante asado con mantequilla noisette y emulsión de cítricos con Milmanda (DO Conca de Barberà).
Milmanda, DO Conca de Barberà
Este maridaje funciona por dos razones:
- El bogavante y la mantequilla generan compuestos lácticos avellanados y tostados. Asimismo, la crianza del chardonnay aporta notas similares de mantequilla, frutos secos y pan tostado.
- Los cítricos actúan como puente entre la riqueza del plato y la frescura natural del vino. En definitiva, un maridaje basado en la familia aromática de compuestos lácteos y tostados.
Continuamos con el segundo plato: Pichón asado con reducción de jugo de carne, trufa negra y setas silvestres con Mas la Plana (DO Penedès).
Este maridaje funciona por dos razones:
- Trufas, setas y crianza prolongada comparten compuestos terrosos, balsámicos y de sotobosque. Por otro lado, el cabernet desarrolla aromas de cedro, grafito y especias.
- El pichón posee una intensidad aromática suficiente para sostener la estructura del vino. Una armonía profundamente umami y terciaria.
Y terminamos por el postre: Tarta fina de manzana caramelizada con crema ligera de vainilla con Waltraud (DO Penedès).
Waltraud, DO Penedès
Este maridaje funciona por dos razones:
- La manzana conecta directamente con los aromas primarios de la riesling, del mismo modo, la vainilla encuentra eco en los matices empecinados y melosos.
- La ligera dulzura residual del vino evita que el el postre lo domine. Un final elegante y nada empalagoso.