VINOS DEL CIELO (II)

Legados cartujano y cisterciense

Los vinos de la familia Torres en el Priorat y en la Conca de Barberà son los herederos vinificados de la huellas expansivas de cartujanos y cistercienses en nuestras tierras. Partiendo de las reglas monásticas benedictinas, el axioma ora et labora era llevado al paroxismo, haciendo de las prácticas para con la vid una característica común en las tres órdenes.  

 

Legado Cisterciense (Orden de Citeaux)

La orden fundada por san Robert de Molesme en 1098 en la Borgoña edificó sus primeros monasterios por entre los viñedos de la Côte-d’Or; de modo que podríamos sumergirnos en la historia de la orden, a través de sus vinos, desde sus orígenes.



 

Al hilo de las normas de san Benito, los cistercienses crearon un hermoso ideal de recogimiento, espiritualidad, austeridad y trabajo que incluía la artesanía, la copia de libros y las labores de la viña para disponer del vino consumido en la comunidad.

 

El castillo medieval de Milmanda, un enclave singular de la historia europea.

 

El legado arquitectónico e histórico-patrimonial, reflejado en las mágicas murallas que rodean a la finca homónima de Grans Muralles, en Poblet (DO Conca de Barberà) o el Castillo de Milmanda, ubicado en la misma finca homónima, es una muestra de la influencia de la orden en tierras de viñedos, que también se fundamentaba en la contratación de campesinos locales, que de este modo se abrían a nuevos conocimientos, hasta entonces, en manos de los monjes. Este hecho permitió el desarrollo embrionario de la modernización en la viticultura de la comarca.


 

La singularidad de Grans Muralles, Milmanda y Sons de Prades, los vinos, reside así, en una abstracción que trasciende a la propia enología. Un vínculo entre historia y memoria; tiempo y experiencia que descansa embotellado en la nobleza de unos vinos únicos. 

 

 

Legado Cartujano

Hablar de la herencia cartujana es hablar del Priorat. Y es que, si bien sus vinos formaban parte del antiguo viñedo tarraconense citados desde Plinio el Joven, y los romanos cultivaron y estandarizaron la viticultura desde un prisma extractivo y colonialista, los cartujanos devinieron precursores desde la estética y la ética del trabajo; estableciéndose en los parajes más bellos de Europa para erigir abadías y monasterios entre cuidadas vides. 

 

La Cartuja de Scala Dei (s. XII), enmarcada por la Sierra de Montsant, subsistió hasta la desamortización de Mendizábal (1835).

 

En 1163 fundaron la Cartuja de Scala Dei, evocando el lugar donde cuenta la leyenda que un pastor tuvo un sueño místico donde afirmaba haber visto cómo los ángeles ascendían al cielo mediante una escalera infinita. 



 

El lugar devino, mediante el desarrollo de la viticultura, en la Conreria de la Cartoixa, una suerte de proto-Priorat, responsables de los vinos que hoy se enmarcan y entendemos bajo la actual DOQ Priorat


 

Hoy, los vinos surgidos de nuestra bodega de El Lloar (Priorat); Mas de la Rosa, Perpetual, Salmos y Secret del Priorat, invitan al descubrimiento de un pasado que recoge en sus nombres el misticismo y espiritualidad de un lugar que cabalga a medio camino entre la tierra y el cielo. 


 

Trascender a lo religioso y abrazar lo cultural para compartirlo con el mundo. El legado de las diferentes ordenes monásticas reside en el alma del vino; parte de lo que somos y de lo que proyectamos. 

 

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