VINO Y CAMBIO CLIMÁTICO

La adaptación como guía, la innovación como respuesta

Adaptación, conservación e innovación conforman la trilogía estructural sobre la que se sustentan las acciones y proyectos que Familia Torres promueve y activa desde 2008, englobados en el programa Torres & Earth, con el fin de atajar el impacto de los efectos del cambio climático que penden sobre la vid y su devenir futuro.

 

Atendiendo a la asepsia objetividad de organismos como la División para el Medio Ambiente de la ONU, se define el cambio climático como ‘la modificación de componentes del sistema climático que tiene efectos ambientales y socioeconómicos sobre la población y el ecosistema en el mundo.’

 

El cultivo de una actitud antropocentrista de la humanidad ha propiciado un vivir de espaldas a la realidad ambiental que nos rodea. Actividad humana en forma de explotación sistemática de recursos naturales, deforestación, residuos, combustión de materiales fósiles y la consecuente generación de gases de efecto invernadero que no permiten la congelación del agua en el planeta, y que absorben la radiación térmica que, cuando se acumula, provoca cambios en el clima. 

 

La vid es altamente sensible a las veleidades climáticas, y en particular a la temperatura, que va en progresivo aumento.

 

Proyecto de reforestación de Familia Torres. Plantación de 6.000 hectáreas de árboles en Patagonia (Chile)

Proyecto de reforestación de Familia Torres. Plantación de 6.000 hectáreas de árboles en Patagonia (Chile)

 

 

Así, las bayas alcanzan una mayor concentración de azúcar mucho antes y, sin embargo, las pieles y las semillas maduran más de manera más pausada. Este desequilibrio se traduce en copa en un aumento significativo del grado de alcohol, un tanino verde, un aumento del ph de la uva, una disminución de la acidez, y un envejecimiento acelerado del vino.

 

En la adaptación descansa la supervivencia. Así, se adaptan las prácticas en la gestión del viñedo para retrasar la maduración de la uva, buscando nuevos escenarios para el cultivo de la viña a mayor altitud o latitud donde el clima es más fresco (por cada 100 metros de altitud, desciende casi un grado la temperatura).

 

 

Familia Torres cultiva uva a casi mil metros de altura en Tremp (Pre-Pirineo catalán), y en Chile se desplaza hacia el sur, en el Valle de Itata.’

 

Porque para dibujar el futuro debemos mirar al pasado, seguimos trabajando en la recuperación de variedades ancestrales, seleccionando aquellas que exhiben un potencial enológico interesante y una mayor capacidad de adaptación al nuevo contexto climático.

 

La investigación es esencial y ya no es una opción. De este modo, y en colaboración con universidades y otras agentes sociales, Familia Torres estudia nuevos caminos que permitan la captación, almacenamiento y reutilización del CO2 que se genera durante la misma fermentación del vino.

 

Reducción de hasta un 95% de consumo de gas y hasta un 10% de electricidad gracias a la caldera de biomasa de nuestra bodega en Pacs del Penedès, con la que evitamos emitir hasta 1.300 T/año de CO2.

Reducción de hasta un 95% de consumo de gas y hasta un 10% de electricidad gracias a la caldera de biomasa de nuestra bodega en Pacs del Penedès, con la que evitamos emitir hasta 1.300 T/año de CO2.

 

Se estableció el ambicioso objetivo de reducir un 30% las emisiones de CO2 por botella del 2008 al 2020, considerando los diferentes alcances de la huella de carbono: desde la viña hasta la copa.

 

Es interesante destacar que algunos de estos proyectos de investigación inciden en la gestación de una economía circular, con el fin de maximizar los recursos mediante la reducción, la reutilización y el reciclaje de componentes, haciendo, de nuestros residuos, nuestra materia prima.

 

La conservación de la vid es la propia conservación del equilibrio y armonía en la biodiversidad que acoge el viñedo; fuente de vida y precursora de una sabia y natural gestión orográfica que ha definido los pasos bajos nuestros pies.

 

Del mismo modo, la conservación de la fauna y flora articula distintos proyectos de reforestación, con especies de árboles autóctonos y programas de recuperación de especies amenazadas. Para ello, aseguramos corredores biológicos que permiten mantener viñas vivas, sanas y ricas en biodiversidad.

 

Quizás, la urgencia de la acción somete a lo poético para permitir que la importancia del mensaje anide en nuestras conciencias. Versos en espera de un futuro esperanzador.

 

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