La viña echa de menos a las tórtolas

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Por: Jose Luis Gallego. Divulgador ambiental (@ecogallego) 

Las labores agrícolas en el campo, y muy especialmente las relacionadas con el cultivo de la viña, suelen llevarse a cabo en compañía de un nutrido grupo de aves silvestres. Aves de todos los tamaños y colores que amenizan el quehacer del agricultor con su canto y su compañía. Desde pequeños paseriformes como el gorrión, la alondra o el triguero, hasta otros de tamaño medio, como el mirlo, el cuco o la tórtola europea: uno de los pájaros más bellos del entorno rural. 

La tórtola europea (Streptopelia turtur) es más pequeña y estilizada que la paloma y luce un plumaje mucho más vistoso, en el que el tono atigrado de la parte superior de las alas contrasta fuertemente con el gris rosáceo del resto de su plumaje. Muestra una característica mancha, parecida a un pequeño código de barras, en la parte lateral del cuello que permite su rápida identificación. Tiene las patas muy cortas y el pico estrecho y de punta afilada.  

Tórtola europea posada en una rama. Esta especie ligada tradicionalmente al medio agrario ha sufrido un fuerte declive en las últimas décadas.
Tórtola europea posada en una rama. Esta especie ligada tradicionalmente al medio agrario ha sufrido un fuerte declive en las últimas décadas. 

Exclusivamente arborícola, la tórtola común (así llamada también) prefiere los sotos fluviales y las arboledas despejadas que se abren en el entorno de los campos de cultivo a la espesura de los bosques. También frecuenta las dehesas y los parques urbanos. Ave granívora, se alimenta básicamente de semillas y bayas silvestres. Su canto es un suave y profundo arrullo (rurrr-rurrr-rurr) que se distingue desde lejos. Mide 27 centímetros y pesa 140 gramos. 

Los aficionados a la ornitología llevamos mucho tiempo asistiendo al declive de esta familiar especie. Antes, coincidiendo con su retorno primaveral a la península tras pasar el invierno en las planicies del África subsahariana, resultaba frecuente escuchar su reclamo o disfrutar de su bella presencia a partir de finales de marzo. Sin embargo, ahora resulta cada vez más difícil verla o escucharla. 

Tórtola posada entre la vegetación. La especie aprovecha estos refugios para descansar y alimentarse durante la primavera y el verano. 
Tórtola posada entre la vegetación. La especie aprovecha estos refugios para descansar y alimentarse durante la primavera y el verano. 

Según la organización conservacionista SEO/BirdLife su población ha descendido casi un 75% en los últimos 25 años. Y una de las principales causas de su regresión ha sido el cambio de usos del suelo agrícola y con ello la alteración del hábitat tradicional de esta especie.  

En las últimas décadas el paisaje agrario tradicional, en el que antaño abundaban las zonas de matorral y los márgenes arbolados, ha dado paso a un entorno mucho menos biodiverso, en el que predominan las grandes extensiones uniformes de monocultivo libres de flora silvestre. Un modelo agrícola mucho más industrializado, en el que se emplean más agroquímicos, incluidos los pesticidas neonicotinoides: los mismos que se han relacionado con el descenso de las abejas y que afectan gravemente a las aves silvestres.  

Una pareja de tórtolas posadas en una rama.  
Una pareja de tórtolas posadas en una rama.  

Otra de las causas relacionadas con el declive de la tórtola europea es la elevada presión cinegética que viene sufriendo esta especie en nuestro país, con temporadas en las que se llegaban a abatir más de medio millón de ejemplares. La situación era tan claramente insostenible que, ante la alerta de los ornitólogos y la comunidad científica, en 2018 se aprobó una moratoria europea a su caza. En España ese parón se produjo a partir de 2021, y sus efectos fueron casi inmediatos, produciéndose un evidente repunte de las poblaciones. Hasta que en 2025, al margen del criterio científico, se volvió a autorizar su caza.   

Junto a todo ello, el ocaso de la tórtola europea ha coincidido con la arribada de una competidora cercana, otra especie de tórtola que llegó a nuestros paisajes sobre los años setenta y que, poco a poco, ha logrado instalarse en sus mismos territorios: nos referimos a la tórtola turca (Streptopelia decaocto). 

Tórtola turca descansando en un entorno urbano. Esta especie exótica se ha expandido rápidamente y es hoy muy común en pueblos y ciudades. 
Tórtola turca descansando en un entorno urbano. Esta especie exótica se ha expandido rápidamente y es hoy muy común en pueblos y ciudades. 

Originaria de Asia y Oriente Próximo, la especie invasora es igualmente estilizada, algo mayor en tamaño y de un plumaje mucho más uniforme: pardo ceniciento, con tonalidades levemente rosadas. Para acabar de diferenciarla de la europea podemos prestar atención a la mancha del cuello: una sola franja negra en lugar de un código de barras.  

La capacidad de adaptación de esta especie invasora la ha llevado a expandirse por toda Europa en apenas medio siglo, convirtiéndose en una tórtola mucho más abundante que la autóctona en los entornos rurales y urbanos de toda la Península Ibérica, Baleares y Canarias. 

Para contribuir a la recuperación de la tórtola europea y lograr que su presencia en el campo vuelva a ser tan común como lo era antes, SEO/BirdLife pide sacarla del listado de especies cinegéticas y declararla especie protegida. Una petición que cuenta con el apoyo de los científicos. Hay que recordar que actualmente la tórtola europea está catalogada como ‘vulnerable’ en el Libro Rojo de las aves de España 2021, pero no aparece en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. 

Tórtola europea alimentándose en las proximidades de un viñedo. Estos paisajes tradicionales ofrecen alimento y refugio a numerosas aves agrícolas. 
Tórtola europea alimentándose en las proximidades de un viñedo. Estos paisajes tradicionales ofrecen alimento y refugio a numerosas aves agrícolas.