GUÍA DE CONSERVACIÓN Y SERVICIO DEL VINO EN CASA

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Tips que garantizan una experiencia sensorial perfecta 

Almacenamiento y Servicio 

El momento de almacenar y conservar el vino en nuestros hogares persigue una dupla de objetivos, por un lado, mantenerlo en óptimas condiciones para su pronto servicio, o bien, crear un lugar donde acunar nuestras botellas con más potencial evolutivo.  

Ubicación, humedad y temperatura conforman la triada elemental para una óptima conservación. Resulta obvio que no todos los hogares disponen de una bodega subterránea entre férreas paredes de piedra a modo de santuario. En este caso, lo ideal es buscar una habitación orientada al norte y convenientemente aislada del exterior. La ausencia de ventanas supone un plus.  

Estantería donde están expuestos los vinos 
Estantería donde están expuestos los vinos 
  • Si atendemos a los factores de temperatura y humedad, lo ideal orbita sobre unos 12 grados sin oscilaciones y un elevado nivel de humedad cercano al 75%. Si bien, estas condiciones en un hogar estándar se convierten en una hazaña difícil. Bastará entonces, con encontrar un lugar que no supere los 20 grados durante el periodo estival.  
  • Llegado el momento del servicio, una temperatura adecuada del vino; una correcta manipulación de la botella durante el descorche y un correcto escanciado marcará la diferencia entre “echar” el vino y servirlo.  
Saboreando un vino blanco en una terraza 
Saboreando un vino blanco en una terraza 

Entrando en detalle, en límite superior de temperatura para vinos tintos con crianza parcial o total oscila entre los 17 y los 19 grados. Del mismo modo el límite inferior lo determinará la naturaleza de los aromas, la carga de azúcar, y la estructura tánica del vino, si bien se considera que oscila entre los 4 y 6 grados (blancos y espumosos).  

  • Pero cada vino pedirá su temperatura adecuada, por ejemplo, un tinto joven, intenso y frutal, agradece una temperatura de servicio algo por debajo del límite superior. Asimismo, blancos y espumoso con cierta crianza buscarán por encima del límite inferior, su umbral de servicio. 

El descorche, paso a paso 

  • En el momento del descorche conviene no manipular la botella en exceso y mantenerla en posición vertical para evitar cualquier tipo de poso o sedimento no deseado.  
  • Es importante también que el decapsulado se realice de manera correcta para evitar precipitaciones del material de la cápsula. Para ello lo cortaremos justo por debajo del gollete, la parte superior del cuello de la botella. 
  • A continuación, se introduce el sacacorchos en el centro y mediante movimientos suaves se introduce hasta alcanzar el tope del tirabuzón. Y recordemos que se mueve la mano y nunca la botella. 

Una vez extraído el tapón, su olor puede desvelarnos el estado del vino y descubrirnos posibles defectos. Es un ejercicio apropiado y necesario. 

¿Cómo conservamos el vino, una vez abierto? 

  • Debemos entender que, una vez abierto, el vino está expuesto al oxígeno. Y una exposición prolongada lo puede dañar. De modo que recomendamos que, después de cada servicio volvamos a poner el tapón.  
  • Del mismo modo, una vez abierto, no es recomendable dejarlo más de dos días en la nevera, ya que el corcho se secará. Asimismo, siempre es una buena idea disponer de una bomba de aire para optimizar la estructura y la frescura del vino.  

En definitiva, el momento de almacenar y conservar el vino en nuestros hogares responde a una doble finalidad: por un lado, mantenerlo en condiciones óptimas para su disfrute inmediato y, por otro, crear un espacio en el que acunar aquellas botellas con mayor potencial de evolución.