El rabilargo y las viñas 

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Por Jose Luis Gallego. Divulgador ambiental (@ecogallego)

El rabilargo es una de las especies más exóticas de la avifauna ibérica. Como su propio nombre indica, este pequeño córvido forestal luce una cola que supera de mucho su tamaño corporal. Las largas plumas que la forman son de un bello y delicado color azul celeste, una elegante tonalidad que repite en las alas y que combina a la perfección con el dorso y las partes inferiores, que son de color marrón crema, con ligeros matices rosados. 

En la cabeza destaca el capirote negro que baja hasta las mejillas, por debajo del ojo, en contraste con el blanco níveo de la garganta. El pico, largo y puntiagudo, especializado en la captura de insectos, es también de color negro, como las patas. 

La silueta de vuelo y los hábitos de comportamiento son similares a los de la urraca. De hecho su nombre científico, Cyanopica, significa literalmente ‘Urraca azul’ pues el nombre latino de ésta es Pica pica. Aunque en verdad es bastante más pequeño y esbelto: mide 34 cm de longitud, hace apenas 40 cm de envergadura y pesa poco más de 70 gramos.

Ejemplar de rabilargo. Autor de la foto: Jacek Urbansk (Unsplash)
Ejemplar de rabilargo. Autor de la foto: Jacek Urbansk (Unsplash)

Los rabilargos son también mucho más gregarios que los arrendajos y las urracas, resultando prácticamente imposible ver a un ejemplar en solitario. El bando de rabilargos forma una auténtica sociedad cooperativa, con un sofisticado entramado social en el que se dan curiosos papeles entre cada uno de los individuos: como el del vigilante.

Cuando se desplazan de un lado a otro uno de ellos se sitúa en lo alto de un árbol para desde allí controlar el terreno mientras el resto se alimenta. Su misión es otear el entorno y avisar a la menor señal de alarma mediante su característico reclamo: un chirrido áspero que repiten de inmediato unos y otros y que moviliza al bando a abandonar el lugar.

Respecto a su área de distribución en España está claramente partida en dos. Ocupa territorios del centro y el suroeste peninsular, resultando especialmente abundante en Extremadura, oeste de Andalucía, Madrid y algunas partes de ambas Castillas. 

En cambio falta por completo en las comunidades del norte y el este, buena parte de Andalucía y en ambos archipiélagos. En estas zonas es imposible ver un solo rabilargo, pues son muy sedentarios y territoriales, por lo que nunca se desplazan más allá de los límites que marca su mapa de localización.

Es precisamente en este ámbito, el de la ubicación de sus áreas de cría, donde descubrimos otra de las curiosidades de la especie. Y es que, a escala mundial, el rabilargo muestra dos únicos núcleos poblacionales separados por miles y miles de kilómetros: la Península Ibérica y el nordeste de Asia.

Los ornitólogos han dedicado grandes esfuerzos a intentar hallar una respuesta a tan incomprensible colocación en el mapamundi. ¿Cómo llegaron estas aves a España? Esa fue durante años la pregunta ¿Acaso fueron trasladados hace siglos en barco como aves exóticas para adornar los aviarios palaciegos de la corte española?   

Sin embargo, gracias a los avanzados sistemas de estudio genético con los que contamos en la actualidad, se ha conseguido dar respuesta al demostrar que los rabilargos ibéricos y los asiáticos pertenecen en realidad a dos especies diferentes: Cyanopica cooki y Cyanopica cianus.

Poco amante de los bosques húmedos y densos, vive en encinares, sabinares y arboledas abiertas de secano, donde se alimenta básicamente de insectos terrestres, semillas y bayas silvestres. Pero también siente atracción por la fruta madura de los campos de cultivo, como higos, cerezas o ciruelas y, muy especialmente, uva.

Rabilargo. Autor de la foto: Jacek Urbansk (Unsplash)
Rabilargo. Autor de la foto: Jacek Urbansk (Unsplash)

Debido a ello, el rabilargo puede causar daños en los viñedos en los días previos a la vendimia, cuando las cepas se ofrecen a sus ojos como una gran despensa. En los últimos años, y en las zonas vitícolas en las que se distribuyen estas aves, se han incrementado las denuncias coincidiendo con el aumento de los incendios forestales. 

Al parecer en estos casos la viña se convierte en un refugio al que acuden los rabilargos y otros animales del bosque en busca de alimento. La situación de malestar entre los viticultores ha llevado a los sindicatos agrarios a solicitar un capítulo de ayudas para los afectados, alegando que estos elegantes pájaros se han convertido en una plaga. 

Sin embargo las organizaciones conservacionistas defienden la coexistencia con la fauna silvestre, y en el caso del rabilargo recuerdan los importantes servicios que prestan en el control de plagas que afectan al viñedo: como las cochinillas, escarabajos y pulguillas, por las que este precioso córvido siente predilección.