La lluvia de algodón
Por Jose Luis Gallego. Divulgador ambiental (@ecogallego)
Uno de los espectáculos más bellos de la primavera es el que nos brinda la dispersión aérea de las semillas de los árboles del género Populus, como los álamos (P. alba) y los chopos (P. nigra). Unas semillas pilosas que, con un aspecto a medio camino entre gotas de agua y copos de nieve, reciben el nombre de vilano.
Altos, esbeltos y de rápido crecimiento, se trata de uno de los grupos de árboles más abundantes en nuestro entorno, ya sea formando bosques de galería a la orilla de los ríos, perfectamente alineados en las veredas de los caminos, ordenadamente dispuestos en cultivos silvícolas o incluso como especies ornamentales en parques y jardines.
Bosque de chopo
Sea como sea, cuando llega el mes de mayo y hasta principios de junio la semilla de estas especies arbóreas se dota de una pilosidad blanca que la hace muy volátil. El objetivo es que puedan “despegar” de la rama a la más leve ráfaga de viento para desplazarse por el aire y dispersarse por el territorio.
De ese modo, cuando la brisa primaveral sopla entre las choperas y las alamedas, miles de esas semillas se desprenden de las ramas de los árboles dando forma a esas masas etéreas y evanescentes, esas nubes de pelusa blanca que flotan en el aire y nos hacen vivir una ilusión óptica: como si lloviera algodón.
La reproducción aérea es muy común en el reino vegetal y está basada en el factor de dispersión que proporciona el viento. De ese modo en lugar de caer al pie del árbol y entrar en conflicto con su propio desarrollo, las semillas de los chopos y los álamos pueden llegar a alejarse notablemente a lomos del viento, algo con lo que la especie logra extender su presencia en el territorio.
Acumulación de semillas de chopo
Debido a ello resulta muy común que entre mayo y junio se den grandes acumulaciones de vilano en la linde los caminos rurales y las carreteras, en los paseos de los parques urbanos y también en los campos de cultivo, como los viñedos. El depósito de esa pelusa blanca entre las filas de cepas puede llegar a cubrir el suelo de la viña dando lugar a otro espejismo: el de que hubiera nevado.
Sin embargo, y más allá de su innegable valor estético, la acumulación de vilano en el suelo de los parques o los bosques puede acarrear el riesgo de incendio, pues se trata de una materia vegetal muy pilosa y altamente inflamable. Los servicios de extinción de incendios conocen bien el problema pues cada primavera tienen que acudir a sofocar las llamas que provoca esa atractiva ‘lluvia de algodón’ tras prender.
Resulta extraordinariamente sorprendente ver la velocidad y el modo en el que avanzan las tenues llamas del vilano por el suelo. Lo hacen a baja altura, como si fuera una leve ola de fuego alcanzando la orilla, sin apenas potencia calorífica, y por lo tanto incapaz de quemar el césped de los parques ni el pie de las cepas. Pero cuidado.
Rama de chopo
El problema es que, debido al cambio climático y como ocurre en años como éste, cuando las altas temperaturas se anticipan a la llegada del verano y el estiaje de la vegetación se avanza varias semanas a su calendario, esas débiles llamas en apariencia inocuas pueden llegar a convertirse en una gigantesca mecha horizontal y dar lugar a un incendio de proporciones mucho mayores.
Por eso los servicios de mantenimiento de parques y jardines evitan que se acumulen grandes cantidades de vilano en las zonas verdes de las ciudades, procediendo a su retirada mediante diferentes sistemas de recogida.
En todo caso, cubierto el período de reproducción, cuando pase el verano y lleguen las primeras lluvias de otoño, las hojas de las alamedas y las choperas empezaran a perder clorofila y amarillear para dar lugar a otra ilusión óptica: la que provocan los vientos de octubre al agitar las ramas que empiezan a desnudarse.
Me refiero a esa otra lluvia, no menos bella, que ha protagonizado grandes pasajes literarios y han querido reflejar en sus obras algunos de los pintores románticos más célebres: la lluvia amarilla, un fenómeno natural del que ya hemos hablado en este blog y que tiene por principales protagonistas a los mismos árboles.