VIÑAS VIEJAS

Raíces en el tiempo

Castillos y ermitas. Recintos amurallados y centros de contemplación y espiritualidad. Al rico patrimonio arquitectónico y cultural de las viejas fincas de Familia Torres, se suma un bien biológico clave: la edad de las vides.




Que el tiempo es relativo es algo sabido. Sin embargo, no existe un consenso sobre qué es o debe ser una ‘viña vieja’. Para comprender la esencia de Mas de la Rosa, Perpetual, Grans Muralles, Milmanda o Mas la Plana, como ejemplos paradigmáticos de vinos resultantes de cepas viejas, debemos primero entender sus procesos internos y su relación con su entorno.

 

 

Cepa de más de 80 años, de garnacha tinta con la uva ya madura, en Mas de la Rosa (DOQ Priorat), propiedad de Familia Torres.

 

 

La cepa rompe a vivir y producir uva a los tres años de ser plantada. Alcanzados los 10 años nos acercamos a su punto máximo de vigor debido a la madurez de su sistema radicular1, y se mantendrá hasta los 30 años aproximadamente, cuando se inicia un descenso progresivo en su capacidad de generar fruto y la necesidad de intensificar sus cuidados aumenta. A menor vigor, más pequeños y concentrados son los racimos, y más tanino y expresión varietal poseen.

 

Cepa vieja de cariñena a punto de ser vendimiada en la finca Grans Muralles (DO Conca de Barberà), propiedad de Familia Torres.

 

 

 

Con los años, el vigor excesivo de las partes vegetales se adapta a las particularidades y condiciones de su entorno, desarrollando un equilibrio entre su naturaleza vegetativa y la producción de uva.

 

 

Cepa vieja de chardonnay en plena fase de floración, en la finca Milmanda (DO Conca de Barberà), propiedad de Familia Torres.

 

 

Así, el paso del tiempo en las vides incide en la capacidad de afrontar las condiciones climatológicas; las más longevas, con una mayor disponibilidad de azúcares acumulados en el tronco, brazos y raíces, se muestran más resistentes ante las inclemencias del tiempo.

 

 

Detalle de floración en una cepa vieja de chardonnay, en la finca de Milmanda (DO Conca de Barberà), propiedad de Familia Torres.

 

 

Además, disponen de un sistema plenamente desarrollado que les permite hundir su esencia radicular hasta partes del suelo más profundas, de donde extraen reservas hídricas adicionales. Esto representa, sin duda, una mayor seguridad en la salud y madurez de la uva en temporadas secas.

 

 

Cepa vieja de cabernet sauvignon en pleno envero, en la finca Mas La Plana (DO Penedès), propiedad de Familia Torres.

 

 

 

Sí, requieren de más atenciones y cuidados. Pero los vinos que nos proporcionan hacen de nuestras viñas viejas uno de los activos naturales de mayor valor y proyección identitaria de nuestra tierra. Resistencia y experiencia. Lo noble y lo sabio.

 

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1Relativo a las raíces.

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