REFORESTACIÓN SÍ. PERO TAMBIÉN PLENA DESCARBONIZACIÓN.

Por Chris Goodall, experto en nuevas tecnologías energéticas.

La compañía petrolera internacional Shell es responsable de aproximadamente el 3% de la producción mundial de CO2. Durante el último año, ha reconocido un poco tarde su papel en el cambio climático y ha empezado a contrarrestar algunas de las emisiones de petróleo y gas mediante el establecimiento de esquemas de reforestación en todo el mundo. Dice que de esta manera compensará el 2-3% de la producción de CO2 de sus combustibles. 



 

Shell propone gastar 300 millones de dólares en los próximos tres años, una tasa que equivale a aproximadamente al 0,25% de su «flujo de efectivo disponible», una cifra que demuestra el dinero disponible que tiene la compañía para gastar cada año.



 

Shell lleva razón cuando dice que el mundo necesita urgentemente más superficie forestal. Los bosques almacenan dióxido de carbono como resultado del proceso de fotosíntesis, compensando las emisiones de CO2. Incluso si las sociedades globales logran reducir a cero las emisiones de los gases de efecto invernadero para el 2050, que es probablemente la fecha límite para evitar un aumento de temperatura de más de dos grados, la reforestación será altamente beneficiosa, ya que ayuda a mantener la biodiversidad, generalmente aumenta los ingresos locales e incluso puede ayudar a aumentar los niveles de lluvia en algunas áreas secas.  

 


Árboles plantados en superficie forestal.
 

 

La compañía petrolera italiana ENI ha asumido un compromiso más específico que Shell, afirmando a principios de 2019 que creará un nuevo bosque en el sur de África que compensará por completo todas las emisiones de sus propias operaciones. Esto incluirá el metano perdido de los gasoductos y los gases de efecto invernadero de la energía que la compañía utiliza en sus procesos de producción (pero, a diferencia de Shell, todavía no ha hecho ningún esfuerzo para compensar las emisiones que nacen cuando el petróleo y el gas que ha producido se queman para obtener energía). Propone que el bosque que replantará cubrirá unos 8 millones de hectáreas, un área equivalente a una cuarta parte de la masa continental italiana. ENI afirma que este nuevo bosque absorberá alrededor de 20 millones de toneladas de CO2 al año, un 1/2000 de todas las emisiones globales.



 

De manera similar, la compañía francesa de combustibles fósiles Total ha dicho que invertirá 100 millones de dólares al año en silvicultura a partir de 2020, con la intención de retener 5 millones de toneladas de CO2 para 2030, probablemente alrededor de medio punto porcentual del CO2 procedente de sus productos. El director general dijo que cree que los bosques pueden capturar gases de efecto invernadero por unos de 10 dólares la tonelada, una cifra muy inferior a la de cualquier otra tecnología alternativa de eliminación de carbono en perspectiva.


 

Las tres principales compañías petroleras se han pasado a la reforestación en los últimos meses. Parecen haber llegado a la conclusión de que sus negocios están cada vez más expuestos a las críticas políticas y de los accionistas si no empiezan a compensar las emisiones de sus operaciones.



 

Las posibilidades de la reforestación a nivel mundial son probablemente enormes. Un artículo reciente en la respetada revista Science afirma que cerca de un tercio de la superficie del mundo es apta para el cultivo de árboles, pero solo un poco más del 20% está cubierta por bosques en la actualidad. Los científicos indicaron que creen que hay unos 900 millones de hectáreas disponibles para plantar nuevos árboles y que esta área podría eventualmente almacenar el equivalente a 200 mil millones de toneladas de CO2, o alrededor de cinco veces las emisiones anuales del mundo. El artículo provocó algunas críticas y muchos investigadores afirmaron que el alcance de la reforestación global fuera exagerado. Sin embargo, pocos dudan de que la reforestación masiva es una herramienta importante para ayudar a contener el aumento de las concentraciones atmosféricas de CO2.



 

Sin embargo, muchos analistas han criticado a las compañías petroleras por el hecho de haber admitido las ventajas de plantar árboles tan tarde. Estos críticos han apuntado que no se sabe con exactitud cuánto aumentará realmente la reserva mundial de madera como resultado de los esfuerzos de Shell, ENI y Total. Y, por supuesto, también han señalado que incluso en los escenarios más optimistas para la tasa de captura de carbono, los gigantes del petróleo solo compensarían una fracción muy pequeña de sus emisiones totales.

 

Reforestación de bosque en Australia. 

 

Por lo tanto, aunque debemos acoger con satisfacción el reciente el interés por la reforestación por parte de los mayores emisores del mundo, no podemos permitir que piensen que el hecho de plantar árboles sea justificación suficiente para contrarrestar el impacto climático del petróleo y el gas que extraen. La conclusión de este año es que las grandes compañías petroleras empiezan a ver en la silvicultura el medio por el cual nos persuaden para que les permitamos seguir operando como siempre lo han hecho. La reforestación será la excusa para hacer lo mínimo por reducir las emisiones de CO2. Las nuevas promesas sobre los árboles han ayudado a Total, por ejemplo, a justificar la conversión de una de sus refinerías francesas a aceite de palma, un biocombustible que en realidad está contribuyendo a la pérdida de bosques tropicales. Sin embargo, la abrumadora realidad es que la única respuesta a la crisis climática es que el mundo se aleje rápidamente de la extracción y quema de petróleo y gas, al mismo tiempo que reforestamos quizás una décima parte de la superficie terrestre del mundo. Además de apoyar la reciente conversión de la industria de los combustibles fósiles a la importancia de la plantación de árboles, debemos continuar insistiendo en una reducción rápida del negocio global de petróleo y gas.

 

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