Mujeres, citas y vino

Por Roser Amills

“La cultura ayuda a elegir buenos vinos y como efecto colateral, la cultura ayuda a ser mejor en la cama, porque de paso eliges mejor con quién.  Así que léete todo lo que se ponga a tu alcance sobre vinos. Lee este blog de cabo a rabo.” 

 

Si eres una mujer moderna, independiente, con carácter y ganas de disfrutar, pero lo único que recibes son anodinas propuestas de mediodía de hombres infieles; piropos que no progresan en la oficina y el buzón del messanger lleno de mensajitos de desconocidos con los socorridos "podríamos tomar un café" y esos aburridísimos "háblame de ti"… Algo pasa con Mary y merece la pena que te plantes.

 

Te recomiendo que si has llegado a este punto digas basta y apuestes por tus [no muy] decentes intenciones sin pelos en la lengua, sin remilgos y con una sola condición: si quedas, quedas para tomar una copa de vino, o varias. Esa es la clave y si no... Pues no quedes.

 

Traducción de la clave: si quedas, quedas para disfrutar, no para que te inflen la cabeza con burbujas o te usen para olvidar a la ex a base de cafés de media tarde.

 

Por eso será bueno que apliques esta metáfora ("nos creemos mamíferos, pero somos metáforas", decía el poeta) y dejes que las cervezas y los cafés y todo lo que representan se los tomen con las demás. Lo tuyo irá de vinos.

 

Convéncete: contigo todo será estupendo a poco que hagas tuyo lo de "in vino veritas" y te lances a por tu verdad verdadera.

 

Que sí... Que ya sé que si estás como decía al principio "más mensajeada que satisfecha" es precisamente porque no tienes ni idea de tu verdad verdadera, y eso te perjudica, pero para eso están los ejemplos inspiradores que me saco de la manga. A ver si alguno te pone en marcha las ganas de verdad verdadera que te faltan:

 

-Quiero satisfacción.

-Quiero que no me calienten la cabeza con sus cositas del trabajo.

-Quiero que no me mientan porque yo no miento: la que muestra lo que tiene no está obligada a más (¡ni menos!)

-Pase lo que pase no te voy a presentar a mis padres ni me interesan los tuyos.

 

Y si has llegado hasta aquí, pero no eres ni moderna, ni independiente, ni se te había pasado por la cabeza nada de todo esto y has levantado una ceja escéptica... ¡Mejor!

 

Si me haces caso, serás y lo desearás todo, garantizado.  Sigue leyendo o piérdete para siempre en la duda de qué podría haber pasado de haberme hecho caso, por probar digo, que la vida es una.

 

¿Que cómo va esto del vino y tu verdad verdadera? Esto va de poner al macho sobre aviso. O a tu hembra. O a ambos (recomiendo probarlo todo, por lo de elegir con criterio, que de eso va este artículo).

 

Lo del "sólo vino" para quedar, y no uno cualquiera, funciona con todo lo que se mueve, mientras “ese ser” sepa apreciar un buen vino, claro.

 

Al grano. Lo primero que tienes que hacer es un poco de terapia, retirarte del ruedo y centrarte. Pero no las terapias de retiros de fin de semana de meditación ni las de cenar con las amigas ni los talleres de biodanza. Vas a hacer terapia fina, esa de "me voy a enterar de qué me gusta y luego os vais a enterar vosotros".

 

Porque si sabes lo que te gusta, sabrás también gustar. Parece una tontería pero piénsalo un poco... A ti... ¿Qué te gusta?

 

Pues por eso te lo digo. Porque cuesta saber lo que te gusta. Una vida entera, cuesta a veces, pero hay atajos para aprovecharlo a tiempo y no dejarlo para cuando te den la tarjeta oro.

 

Cuesta, no nos han educado para eso pero merece tanto la pena que nos apetecerá tener agujetas en las neuronas de tanto ejercitarlo. Si sabes lo que te gusta ya tienes la mitad del camino hecho. Si sabes lo que te gusta todo irá a mejor.

 

-Mary, ¿tinto o blanco?

 

Pues vamos a lograr que Mary saque por su boquita un "déjame mirar la carta" y elija con criterio.

 

¿Cómo? Con cultura. La cultura ayuda a elegir buenos vinos y, como efecto colateral, la cultura ayuda a ser mejor en la cama, porque de paso, eliges mejor con quién.  Así que léete todo lo que se ponga a tu alcance sobre vinos. Lee este blog de cabo a rabo. Acércate a una buena bodega y cata. Descubre los vinos que te gustan y no hagas otra cosa que leer un poco más de vinos. Haz listas. Y cómprate una botella o dos a la semana y pruébalo a solas y si no te gusta... tíralo o regálalo. Es un ejercicio muy sano: en un par de meses y por unos poquitos euros a la semana estarás entrenada.

Podrás dedicarte a ti misma un "me gusta" de lo más liberador, habrás dado con tus vinos favoritos y sobre todo, habrás iniciado tu metafórico camino hacia tu verdad verdadera y ya no querrás dar marcha atrás.

 

¿No te lo crees? Atención al siguiente ejemplo:

 

-Podríamos quedar para tomar algo, Mary.

-Me encantará tomarme un Viña Esmeralda.

-¿Viña Esmeralda?

-Haz un Google.

-  ...

-Mary -dos días más tarde-, ya he encontrado dónde lo tienen, ¿reservo para el jueves?

 

Y sí. Que reserve. Porque la selección natural ha funcionado. Si ha superado la prueba puedes confiar en que le gustas mucho, merece la pena tomarse ese vino con él y está dispuesto a complacerte, y con eso y un poco de tu parte vais a tener una excelente velada sin velos ni duermevelas.

 

Porque se lo habrás dejado claro: quieres lo que te gusta, no te conformarás con menos, y si no te gusta pues se lo dirás tan tranquila, moderna, sincera y sin remilgos como te presentaste de entrada. Como se presenta un buen vino, con todo clarito en la etiqueta.  Pruebas un sorbito sin miedo y si está picado se devuelve y a probar otra botella. Que la vida es una, insisto. Pero con la verdad verdadera, "in vino veritas", sabe mejor.

 

 

 

Roser Amills es una escritora y periodista mallorquina que vive en Barcelona. 

Su lema: el principal pecado en la cama es aburrir o aburrirse.

Ver comentarios

Para dejar comentarios debes estar registrado e iniciar sesión

Inicia sesión o registrate