JULIO CARRETER

Enólogo y responsable de la bodega La Carbonera (DOC Rioja)

‘…la incertidumbre de saber que la misma viña y la misma cepa cada año nos va proporcionar una uva diferente, y que seguiremos aprendiendo al tratar de expresar todo su potencial en cada botella.’

 

Natural de Vitoria-Gasteiz y gestor-enólogo de la bodega La Carbonera (D.O.C. Rioja), Julio Carreter entiende la vida y el vino desde el paisaje y la memoria. Un recuerdo extendido a lo largo de su trayectoria vital. Un hombre entregado a su tierra y su oficio de manera inevitable.


 

Evocar su infancia a través del vino le trae muchos y gratos recuerdos; comidas familiares en torno a una mesa en la que nunca faltaba una botella de buen vino.

 

‘El sonido del vino al caer dentro del vaso chato, donde mi padre siempre se servía y se sigue sirviendo el vino (jamás le he podido convencer de las virtudes de las copas), las conversaciones familiares y el aroma de esos guisos que nadie puede hacer igual que una madre.’

 

‘Recuerdo las cántaras de cristal vacías que teníamos en casa esperando que llegase el fin de semana para ir a La Rioja. Viajes en coche, largos pero llenos de imágenes de bodegas y viñedos, de esos otoños increíbles en la Rioja Alavesa con sus colores rojizos en los viñedos. Aromas de tierra húmeda tras las lluvias, y de primavera, en esos días que ya se iban haciendo más largos. Recuerdos del sonido del viento al golpear las hojas de las cepas, y del al atardecer en días de vendimia, donde rostros de cansancio y esfuerzo contradecían la felicidad del trabajo bien hecho.’


 

Resulta natural que la decisión de Julio de entregar su vida a la enología fuere arraigando en él de manera paulatina:

 

‘De niño, me quedaba embelesado con los paisajes de viñedos de La Rioja. Los domingos, cuando volvíamos a Vitoria, siempre me decía a mí mismo que algún día formaría parte de ello, y que entonces lo disfrutaría todos los días.’

 

Variedad, suelo y clima: los vinos de Julio

Consciente de la importancia y hegemonía de la tempranillo en la región, afirma que ‘en los vinos que elaboro siempre busco la identidad y tipicidad de la variedad y zona, esa finura y elegancia de la tempranillo, junto con la frescura y carga de fruta propias de los terroir de la Rioja Alavesa. Vinos con alma donde el protagonista es la variedad, el suelo y el clima’.

 

Viñedo de la Familia Torres en la Rioja Alavesa (municipio de Labastida, 1271m)

 

 

Según Julio, ‘para la D.O.C., la presencia de una bodega reconocida por la calidad de sus vinos, por su gran tradición, amor por la tierra, y respeto por el medio ambiente, es un elemento de gran valor. Y para mí, una oportunidad y un reto, formando parte de un proyecto desde sus inicios, contribuyendo a su desarrollo y crecimiento.’


 

Julio se aferra a los pequeños placeres de su día a día, reservándose un espacio y tiempo para observar y comprender a la vid y su entorno. Es inevitable charlar sobre la intensidad con la que vive las vendimias, una labor que transciende al mero hecho de cosechar el fruto de la vid:

 

 

‘La vendimia en esta zona se desarrolla normalmente durante el mes de Octubre, pero el trabajo empieza de forma intensa meses antes; un trabajo a pie de viña que dura meses, y se ve culminado cuando la uva entra en la bodega.’


 

Es en la bodega donde el trabajo se entiende más concienzudo y minucioso, para que el vino refleje la parcela de la que proviene y los matices propios de cada añada. Acerca de su gusto personal: ‘A un vino le exijo que no tenga defectos. A partir de ahí, dependerá de estilos o gustos de cada uno. En mi caso, me gusta que los vinos expresen tipicidad varietal y de origen, que sean elegantes y equilibrados. Busco más la finura y elegancia que la potencia, aunque dependerá de la ocasión.’

 

Enólogo y responsable de la bodega La Carbonera (DOC Rioja)

 

 

Julio nos cuenta que todos hemos tenido vivencias increíbles que, cuando tratamos de reproducirlas, no nos dejan el mismo sabor de boca. Esto, según él, ocurre porque cada momento es único e irrepetible.



 

‘Cada botella de vino puede dar lugar a momentos memorables, en familia o amigos, aunque, sin ninguna duda, el momento que más me gusta es por la tarde, al llegar a casa, antes de cenar. Tomo una copa de vino con mi mujer y contarnos qué tal nos ha ido el día’.



 

Así es Julio. Alma con denominación de origen entregada a sus pasiones. Desde la inevitabilidad del vino en la sangre, enólogo por determinismo.

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