LAS MIL CARAS DE LA CHARDONNAY

Versatilidad dorada

De la Borgoña al mundo. La variedad blanca más extendida en el Universo Vino se caracteriza por una gran capacidad de adaptación a diferentes terrenos y climas. Su versatilidad y éxito estriban en las muchas posibilidades de vinificación, que permite, creándose además, una marcada singularidad que solo el terroir puede ofrecer...

 

El paradigma varietal…

Las mil caras de la chardonnay en el mundo dificultan hallar un paradigma organoléptico estándar.

 

 

De natural, el carácter de la fruta de la variedad es de un perfil poco acentuado; por lo que será su vinificación la que vaya vistiendo de matices, intensidades y complejidad al vino resultante.

 

Chardonnay

Racimo de la variedad chardonnay, cultivado en la finca de Milmanda, de la Familia Torres.

 

 

… Y la singularidad

El clima, el suelo y las prácticas culturales en la bodega permiten a la variedad generar un gran abanico de vinos de calidad, muy diferentes entre sí:


 

En zonas de climas fríos la variedad se traduce en vinos acerados, delgados y de marcada acidez, dominados por notas de fruta verde, como pera o manzana.


 

Al abrigo de climas más favorables, de clima templado, aparecen las notas de cítricos y fruta de hueso (melocotón); mientras que en climas calurosos la fruta torna exótica en forma de plátano, mango e higo. Las acideces bajan y el grado de alcohol aumenta, originando vinos de un cuerpo recio y maravilloso.


 

En la bodega, las prácticas enológicas se antojan fundamentales para elaborar chardonnay de personalidad propia. El factor humano como creador de singularidad.


 

Así, la fermentación maloláctica permite reducir y suavizar acideces propias de años fríos; añadiendo sabores de mantequilla y avellanas. El paso por roble, desde la propia fermentación a la crianza, aporta una sugerente complejidad tánica; sabores ricos, tostados y de frutos secos, culminando, en muchas ocasiones, con el aporte untuoso procedente del bâtonnage (el removido de las lías).


 

Milmanda: Tras la pista del tiempo

Desde la privilegiada tribuna que son los mil años de historia que le contemplan, el castillo de Milmanda alberga las cepas de chardonnay que, añada tras añada, convierten a Milmanda en uno de los vinos iconos de la Familia Torres en el mundo entero.

 

La DO Conca de Barberà

 

La DO Conca de Barberà está protegida del mar por las montañas, en la parte meridional de Cataluña, a caballo entre las provincias de Tarragona y Lleida, regadas por la cuenca de los ríos Francolí y Anguera.

 

 

Situada en la depresión del río Ebro, la finca de Milmanda limita, al norte, con las montañas de la Serra de Prades y la zona de Poblet.

 

 

Finca Milmanda

 

En la posición baja, la finca tiene terrazas con suelos aluviales profundos. Éstos, a su vez, tienen una capacidad de retención de agua y un contenido de cal activa muy altos. Están compuestos de marga rojiza, que fácilmente favorecen los suelos carbonatados con pocas piedras y texturas finas.


 

En la posición más alta, la finca tiene terrazas con restos de depósitos de piedemonte más antiguos, normalmente formados por rocas metamórficas, que son abundantes en este sector de la Serra de Prades.


 

La variedad, en Milmanda, se manifiesta desde las excelentes condiciones climáticas y terroir, y su compleja elaboración, fruto de años de investigaciones para dotar a la variedad de su mejor versión. Fermentado en barricas de roble nuevo francés procedente de Nevers, el vino envejece durante doce meses en contacto con sus lías. El resultado atesora la calidad de sus antecesores:

 

 

Marcado por una elegancia singular y compleja, Milmanda se construye desde la fruta de hueso varietal -(melocotón de viña)- para crecer en una familia de madreselva y praliné sustentada por la sutilidad adulta de las notas de crianza en forma de pan tostado, humo y café.

 

 

Botella Milmanda

 

Un vino creado desde lo humano, donde, a modo de teselas, cada parte compone un mosaico tan bello como reconocido. Nada en él es casual. Generaciones de sabias manos y curtidos rostros han modelado una variedad que se sabe cuidada y querida.


 

En ocasiones es necesario detenerse a pensar y no dar por sentado aquello que por abundante pareciera eterno. Nada lo es. El éxito de la chardonnay radica en la interpretación que de ella hacen orografía y clima, cultura y terroir. Una suerte de lienzo en blanco sobre el que plasmar lo mejor que la tierra puede regalarnos. Su fruto.

 

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