GUILLEM SILVESTRE

Responsable de la bodega de Pacs del Penedès

La infancia y los sentidos. Los recuerdos vehiculados por aromas y sonidos; la herencia en forma de sempiterno asombro ante la alquimia del proceso del vino. Los cimientos que asientan el día de día de Guillem se antojan comunes e inevitables a todos los que, como él, se erigen como guardianes y maestros de los vinos de Familia Torres.

 

Y por supuesto, la familia. “Mi familia por parte de madre es originaria de Vila-Rodona (Alt Camp, Tarragona) y desde pequeño he pasado allí los veranos y parte de las vendimias. No había día que no pasara tres o cuatro horas con mi abuelo, en la cooperativa del pueblo, viendo descargar remolques y remolques de uva. El sonido de los tractores cargados de uva, pasando por debajo de casa, y el olor que subía de la tolva de la Cooperativa cuando acababa de descargar un remolque son los que más recuerdos me traen y me devuelven a aquellos días.”

 

Guillem Silvestre, responsable de la bodega de Pacs del Penedès.

 

Así, aquellos días de verano fueron dando forma y fondo al deseo del joven Guillem, fascinado por la transformación de la uva en vino, de erigirse algún día en responsable de tal empresa.



 

‘La transformación de la uva en vino, con todo lo que conlleva, es algo que siempre me ha fascinado. Formar parte de ello siempre significó un reto para mí.’



 

Más que una labor, elaborar vino parece, en muchas ocasiones, un modo de vida. Guillem achaca este hecho al “dinamismo y la mejora continua. Cada día en la bodega hay infinidad de cosas por hacer y por mejorar, muchos detalles a tener en cuenta que son los que le dan ese plus de calidad a un vino.”


 

La intensidad en época de vendimia exige de Guillem total atención. “Todas las vendimias son distintas y presentan diferentes retos; en todas se aprende algo nuevo. En la Bodega de Pacs del Penedès tenemos un gran equipo humano trabajando día y noche durante todo el período de vendimia; el proceso es continuo y hay que estar siempre pendiente de los detalles.”

 

Guillem en los alrededores de la bodega de Pacs del Penedès, en época de poda.

 

El perfil como amante del vino de Guillem es análogo a la propia franqueza del personaje. Sin dobleces. Un hombre que ama su profesión y los suyos:



 

‘A un vino le pido, ante todo, franqueza; que muestre limpiamente su variedad, su elaboración y su origen. Y maridarlo, por supuesto, con una charla, una comida… Hacer, de lo cotidiano, algo especial.’


 

Guillem es uno de los nuestros. Gente real y de arraigo a la tierra.

 

 

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