El desborre

Nuevas yemas, nuevos brotes, nueva vida

Durante el mes de marzo, tras el lloro, se produce una subida de las temperaturas (hasta alcanzar unos 10ºC), propicia para iniciar el periodo de desborre:

 

El alumbramiento de las yemas que anuncian el inminente crecimiento de los brotes o pámpanos. El anuncio y la promesa de un nuevo fruto, una nueva cosecha.

 

 

¿Cómo y cuándo?

Suele acontecer durante el mes de marzo; cuando las temperaturas alcanzan una media de unos 10ºC (hecho conocido como umbral de crecimiento), que la actividad celular de las yemas se manifiesta. Es entonces cuando da inicio la primera etapa primaveral del ciclo de la vid.

 

 

Durante este proceso, los incipientes brotes se despojan de la “borra” o “plumón”; una suerte de capa lanosa que hace las veces de agente protector durante el invierno.


 

Es en esta etapa de su desarrollo cuando la vid está expuesta a las temidas heladas de primavera. Por ello, los viticultores tratan de prevenir males mayores mediante una poda de invierno tardía que retrase el desborre; o bien mediante la utilización de “estufas” que eviten un letargo eterno y frío.

 

Desborre de una cepa de cabernet sauvignon en la Finca Mas La Plana (El Penedès)

 

¿Qué condiciones entran en juego?

Factores climáticos, varietales, biológicos y culturales determinarán la fecha óptima de desborre.

 

  • El factor climático se antoja elemental: La temperatura del aire es el principal factor que desencadena la actividad biológica de las yemas. Podría decirse que el desborre es la consecuencia de los efectos acumulados de las acciones diarias de la temperatura durante el invierno y comienzo de primavera.

 

  • La influencia varietal también resulta clave para determinar la fecha aproximada de desborre; ya que no todas las variedades desborran a la vez. A modo de ejemplo, la riesling es de las variedades más tardías en realizar el desborre.

 

  • Los factores biológicos hacen referencia al vigor y la posición exacta de la yema en el sarmiento. Así, las cepas que durante el ciclo anterior hubieran alcanzado un excesivo vigor; o bien no hubieran acumulado suficientes reservas; padecerán un desborre tardío. Del mismo modo la posición de la yema en el sarmiento y la cepa se significan elementales, ya que el desborre comienza por la extremidad de los sarmientos podados, para posteriormente progresar hasta la base.

 

  • Nos referimos a factores culturales como las actividades desarrolladas por el ser humano para influir en la fecha de desborre: Como ejemplo, retrasar la salida de las yemas mediante una poda tardía para prevenir los efectos de las temidas heladas de primavera; una práctica común en regiones frías.

 

 

 

El desborre nos vuelve a descubrir esa analogía que convierte al ciclo de la vid en una perfecta metáfora del devenir vital del ser humano. Un cultivo tan antiguo como la propia civilización que, sin embargo, no deja de sorprendernos y satisfacer con su fruto a paladares y almas por igual.

 

 

Un ingenio de la naturaleza domado por el hombre, el clima y la tierra. Un regalo en el  inicio de los tiempos; una compañera fiel que nos aporta tanto amor como cuidados le prestemos. El alma de la tierra fermentada. El sabio transcurrir del tiempo. Néctar vivo de un fruto eterno; por siempre, la vid.

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