Descubrir el vino (I): Cómo empezar. Mi experiencia.

Por Tim Jackson. Master of Wine.

¡El del vino es un mundo muy diverso! Infinidad de variedades de uvas, lugares, personas, métodos, estilos y calidades ofrecen un terreno aparentemente infinito a los amantes del vino. Si a eso añadimos una buena mezcla de verdad y ficción, mito y realidad, tenemos suficiente material para hincar el diente, o la nariz...

 

Pero la diversidad también tiene un lado oscuro: la complejidad. La complejidad puede ser una enemiga para los amantes del vino, provocando confusión, miedo y conservadurismo. Nos atenemos a lo que conocemos para evitar errores desastrosos, y es que nadie quiere gastar dinero en vino malo, sobre todo cuando se está empezando.

 

Para muchas personas, esto significa que nunca se embarcan en la aventura del descubrimiento. No exploran y no experimentan los placeres que el mundo del vino puede ofrecer. Entonces, ¿cómo podemos aprender? ¿Cómo podemos adquirir los conocimientos que nos ayuden a orientarnos en el mundo del vino y a apreciar su belleza en todas las dimensiones? ¿Por dónde empezamos?

 

En mi caso, si pudiera describir un momento en el que empezó mi viaje, en el que empecé a considerar el vino como «algo que vale la pena conocer», fue cuando visité una región vinícola. En el verano de 1994, después de mi primer año de universidad, mi padre y yo fuimos en coche a Francia con un plan tan poco concreto como «vamos hacia Borgoña».

 

Mi padre condujo toda la noche desde Calais y nos presentamos a las 9 de la mañana de un día de finales de julio en la oficina de turismo del centro del pueblo de Chablis, donde amablemente nos reservaron habitación en un bed & breakfast en un viñedo cercano: Domaine de la Conciergerie. El resto, como se suele decir, ya es historia.

 

Desde Chablis bajamos por la Côte d'Or, donde visitamos el Clos de Vougeot y otros lugares antes de regresar a casa por el Loira. El verano siguiente fue Burdeos; y el valle del Ródano al otro. Desde entonces he estado por todo el mundo, desde California a Otago Central; desde Stellenbosch a Santorini. Lugares increíbles y vinos asombrosos en todas partes.

 

Visitar las regiones quizá sea la mejor manera de conectar con el vino, ya que una misma uva puede producir vinos diferentes en diferentes lugares, es decir, que el sitio importa. También es raro que una región vinícola no tenga paisajes bonitos.

 

Cuando estás allí, llegas a conectar mucho con el lugar, conexión que se intensifica cuando conoces a las personas que hay detrás de los vinos. Y lo más importante: realmente pruebas los vinos. Esto puede incluir el hallazgo de vinos raros de pequeños productores o que se elaboran en pequeñas cantidades y que es raro encontrar fuera de su región.

 

Sin embargo, considerándolo en un contexto más amplio, resulta una forma lenta y cara de conocer todo el mundo del vino. Las visitas pueden hacerse un poco a ciegas, a menudo está la barrera del idioma, a algunas regiones es más fácil acceder sin haber concertado una cita que a otras y, además, muchas veces nos sentimos obligados a comprar después de haber probado el vino de alguien.

 

 

Así que, a medida que me fui interesando más, empecé a buscar información por otras vías. Echando ahora la vista atrás, durante los siguientes 10 años más o menos fui aprendiendo un poco según me iba interesando. Me compré unos cuantos libros y empecé a leer lo que los autores especializados en vino tenían que decir, también en el incipiente mundo de internet. También empecé a beber más, probando de vez en cuando vinos nuevos de los que había leído u oído hablar, aunque sobre todo compraba vinos franceses: los conocía mejor y eran fáciles de encontrar.

 

En 1998 empecé a guardar y a poner en mi primer álbum de vinos las etiquetas de los vinos que había probado que me habían parecido interesantes, buenos y a veces también malos. Era una forma de acordarme de los vinos y de lo que había aprendido sobre ellos. Me llevó unos 5 años llenar ese primer álbum con 183 etiquetas. Recientemente pasé esas notas a mi página web, www.winebook.co.uk, y me di cuenta de cómo mi propia experiencia se fue ampliando y profundizando durante esos primeros años. Ya voy por mi séptimo álbum, ¡y es que es un viaje que no acaba nunca!

 

Donde todo empezó. La primera entrada.

 

Al cabo de 10 años empecé a formalizar el proceso de aprendizaje asistiendo a cursos de vino tutorizados. Después de obtener en 2004 la cualificación de nivel 3 en el Wine and Spirit Education Trust (WSET), en 2007-2009 hice el curso para su prestigioso diploma de nivel 4.

 

Tras una pausa, en octubre de 2013 empecé un programa de Máster en Vino (MW). Durante los siguientes 4 años, las muchas lecturas de libros técnicos, visitas a bodegas y conversaciones con bodegueros, además de las más de 500 botellas de vino descorchadas para catas sistemáticas, culminaron en el Máster en Vino que aprobé en 2017. El último paso fue escribir un trabajo de investigación sobre un tema relacionado con el vino. Fascinado por el proceso de aprendizaje, decidí centrar mi estudio en la didáctica del vino para consumidores.

 

Durante los últimos más de 20 años he aprendido que son muchos los caminos que llevan al conocimiento, y yo he recorrido la mayoría. También me di cuenta de que no hay una sola respuesta a «cómo se aprende», que no hay un método perfecto ni un único orden para aplicar esos métodos.

 

Esto es particularmente cierto en tanto en cuanto el conocimiento del vino tiene dos formas. Podríamos etiquetar los hechos, historias y opiniones sobre el vino como «teoría». Todo ello nos da una base para entender por qué los vinos son como son y cómo encajan las piezas del mundo del vino. Pero el conocimiento definitivo viene del aspecto práctico, sensorial: cómo saben realmente los diferentes vinos y si nos gustan o no.

 

Hasta cierto punto es posible considerar estas dos dimensiones por separado; por tanto, próximamente voy a analizar las diversas formas en que los amantes del vino pueden aprender las dos caras, la teoría y la cata, para poder desplegar las alas y disfrutar del mundo del vino. Partiendo de mis experiencias, como las visitas a las regiones que he mencionado, también analizaré las ventajas y desventajas de cada método.

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