PATRIMONIO MATERIAL DE LA VIÑA (III)

Mas La Plana: Patrimonio histórico, patrimonio experiencial

Antiguo feudo nobiliario, Mas la Plana es cuna y custodia del homónimo y prestigioso cabernet. En la finca convergen dos tipos de patrimonio, cuya interrelación, a modo de costuras, solapa historia y experiencia, presentes y futuras.


 

La historia atrapa al visitante entre sus veintinueve hectáreas de viñedos cuando alza la vista y pierde su mirada en el horizonte, recortado por la imponente figura de Montserrat. Una historia que se remonta a los asentamientos romanos y que cobra particular protagonismo durante la edad media.

 

 

Muchas de las masías que circundan la propiedad están construidas sobre antiguas villae rusticae, donde residían los colonos romanos

 

Mas La Plana, El Penedès

 

La afortunada ubicación de la finca, a medio camino entre mar y montaña, se antoja excelsa para el cultivo de la vid. Y siempre fue así. Durante la Edad Media, el vino tinto que elaboraban los antiguos moradores gozaba de especial fortuna entre la corte y los nobles de la región, en particular, los Condes de Barcelona, que hicieron de la finca y terrenos adyacentes su particular feudo de caza y ocio.

 

Entrada a la finca Mas La Plana, El Penedès.

 

Se dice que los payeses de Mas la Plana nunca tuvieron que tributar al señor feudal de la comarca ni a la iglesia. Las rentas se pagaban directamente al rey, en forma de aves, para alimentar a los halcones reales; hogazas de pan para la jauría de perros de caza, y una parte de vino nuevo.

 

Como contrapartida, los propietarios de la finca no podían vender sus vinos añejos hasta que el rey no hubiese consumido su parte de la cosecha correspondiente.

 

Tal prestigio alcanzaron los vinos procedentes de la finca, que los propietarios de la misma obtuvieron permiso para reparar sus barricas y demás avíos de vendimia en las herrerías y tonelerías de palacio.

 

Lo que parece permanecer inalterable es el cuidado en la elaboración y la búsqueda de la mayor calidad en los vinos. Una constante sostenida en el devenir de la Familia Torres que se remonta a su primera y archiconocida cosecha de cabernet, en 1970.

 

Publicación de la prestigiosa revista especializada Gault Millau (Olimpiadas del Vino, 1979).

 

Una tierra que ha sido testigo del desarrollo e invención de las artes y técnicas más revolucionarias acaecidas en la viticultura del s. XXI: consciencia ecológica, elaboraciones limitadas, selecciones adecuadas, así como el profundo estudio y parcelización del territorio que dibujan los distintos terroir que en la finca conviven.


 

Mas la Plana construye hoy su prestigio desde lo intangible de la historia y la materia, que es la vid. Una dualidad que hace las veces de motor del desarrollo vinícola y de la vertebración de un tejido social curioso y cuidadoso para con su entorno. Un centro experiencial del vino, de identidad definida, abierto al mundo, que hace del enoturismo y amor por la tierra la punta de lanza, que inicia el descubrimiento del territorio a ojos del amante del vino.

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