JOAN FRANCESC FARRÉ

Responsable de la finca Purgatori (DO Costers del Segre)

 

Desde su experiencia, conocimiento y amor por el oficio, colaboradores como Joan se han erigido como guardianes, gestores y continuadores del buen nombre de nuestros vinos; un legado, una manera de entender la vida y el vino como concepto único e indivisible.

 

 

La infancia de Joan Francesc es puro vino, y la tierra bajo sus pies historia viva del potencial de una comarca que siempre ha vivido de los frutos del campo y del esfuerzo de sus gentes. Quizás por ello los recuerdos acuden raudos a él, y se agolpan en su boca, precipitados y pasionales:


 

‘Recuerdo viñedos de garnachas y macabeo; el pequeño y dulce grano de las bayas, el pan con vino tinto y azúcar para merendar. Aromas de tomillo y tierra… ¡Y los pájaros, que salen espantados del viñedo al llegar nosotros!’


 

De casta le viene al galgo. Así, el abuelo de Joan, Joan Farre Prats, se erige como detonante emocional y transmisor del respeto que la agricultura merece.

 

 

Joan Francesc Farré, durante la pasada vendimia en la finca de l’Aranyó (DO Costers del Segre)

 

 

‘Mi abuelo siempre me decía: a la tierra no la puedes engañar. Si la mimas, ella responderá en consecuencia.‘

 

 

Volviendo al presente, Joan reflexiona sobre la apuesta por la DO de la Familia Torres. ‘Sin duda supone un gran impulso. Un colaborador de primera para aupar el reconocimiento de un territorio duro, singular y un poco olvidado.’


 

Es por ello que le pedimos una breve descripción, por los desconocedores de la región, y sus particularidades para con la vid. ‘Es una D.O. compleja, grande, con varias subzonas. La nuestra es la subzona más dura en clima: temperaturas altas, pluviometría baja y suelos muy pobres. La viña sólo sobrevive ofreciendo poco volumen de uvas, pero de gran calidad, y muy sanas.’ Pero tales resultados requieren de una labor sacrificada que trasciende a la bodega y que necesita de un día a día a pie de viña. Un sacrifico que se ve recompensado cada mañana.

 

 

Bodega Purgatori, ubicada en el histórico Mas de l’Aranyó (s. XVIII), en Les Garrigues (Lleida).

 

 

‘Lo más bonito es ver salir cada día el sol, y ver sobrevivir a las cepas año tras año; un mecanismo que te activa e incita a planificar las tareas que realizará el equipo cada mañana. Y pensar que todo ese esfuerzo se verá embotellado en un vino que disfrutaremos…’



 

Terminada la vendimia, Joan…. ‘¡Sí! Lo cierto es que la sufrimos, pero con gratitud’. El peso de la responsabilidad va en cada capazo… ‘Es un periodo donde la uva marca el tiempo. Debemos hacer un seguimiento de cada variedad para asegurar el momento óptimo de cosecha para cada una de ellas. Cada año es diferente, una aventura.’


 

No nos resistimos a preguntar qué tipo de vino disfruta alguien que como Joan, lo sabe todo. ‘Un vino con cuerpo, complejo, de largo recorrido y que sea vivo; que no me apremie a apurar la copa. Un vino con identidad que me explique su origen.’


 

Es bueno contar en nuestro equipo con gente como Joan. Autenticidad, esfuerzo y experiencia. El purgatorio nunca estuvo en mejores manos.

 

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