Fridays for Future: la gran esperanza de la humanidad

Jose Luis Gallego. Divulgador ambiental

“Mi nombre es Greta Thunberg, tengo 15 años y soy de Suecia.” Así empezaba su discurso de inauguración en la pasada Cumbre del Clima de Katowice (Polonia) la famosa estudiante que, con un aplomo y una contundencia insólitos para su edad, está sacudiendo las conciencias de todos los mandatarios del mundo por su inacción ante la crisis climática.


 

La joven Greta, que desde el pasado mes de agosto se manifiesta cada viernes frente al Parlamento Sueco para exigir un mayor compromiso en la lucha contra el calentamiento global, ha sido elegida mujer del año en su país, acaba de obtener el prestigioso Premio Right Livelihood —considerado como el Nobel alternativo— y se ha convertido en la gran heroína medioambiental del momento, acaparando las portadas de los principales periódicos y revistas y protagonizando noticias en todos los medios de comunicación. 


 

Su mensaje, claro y honesto, ha arraigado profundamente en la gente joven de todo el mundo: una juventud que ha decidido dar un paso al frente y salir en defensa de su futuro, consciente de que serán ellos, nuestros jóvenes, quienes soportarán las consecuencias de un cambio climático descontrolado que nos arrastra a los peores escenarios descritos por los científicos. 

 

Greta Thunberg en la pasada Cumbre del Clima de Katowice (Polonia). Vídeo de la ponencia



 

Por eso, en un ejercicio de responsabilidad que ha sorprendido a todos y nos ha maravillado a muchos, han decidido pasar a la acción uniéndose en torno al movimiento internacional Fridays for Future.


 

Este movimiento estudiantil de amplia base social, y liderado por la propia Greta Thunberg, está reclutando a niños, adolescentes y jóvenes de todo el planeta para organizar una gran infantería social: un ejército de salvación en defensa del medio ambiente y contra el cambio climático. 


 

La contundente reacción de los jóvenes en favor del clima enlaza con la de uno de los ecologistas de mayor edad y más reputación mundial: el célebre naturalista y divulgador ambiental Sir David Attenborough, quien apelaba recientemente a pasar urgentemente a la acción climática, a gran escala y a todos los niveles, ya que en su opinión “nos enfrentamos al mayor desastre humano a escala global”.


 

A punto de cumplir los 94 años, este veterano presentador del mítico canal BBC Earth apelaba en la misma cumbre y ante los mandatarios del mundo entero a no perder el tiempo: “debemos ser conscientes de lo que hemos hecho: reconocer nuestro error y asumir la responsabilidad que tenemos ante las generaciones futuras".


 

Es curioso, pero a nadie se le ocurrió entonces poner en duda la oportunidad de las palabras del viejo naturalista, ni mucho menos cuestionar sus formas y la manera de expresarlas: con gestos desde el atril que denotaban una gran vehemencia, señalando con el dedo a los principales mandatarios que ocupaban las primeras filas en el auditorio: “no nos queda apenas tiempo para reaccionar, me pregunto a qué están esperando”. 


 

Sin embargo, cuando la joven Greta Thunberg se atrevió a formular esas mismas inquietudes y se dirigió a los mismos líderes para decirles que “Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, pero les están robando su futuro ante sus propios ojos” empezó a ser vilipendiada y pasó convertirse en lo que algunos no han dudado en calificar como “un peligro para la estabilidad mundial”.

 

Greta Thunberg encabeza el movimiento estudiantil Fridays for Future.

 

¿Peligro para la estabilidad mundial una adolescente que tan solo hace público lo que la ciencia lleva décadas anunciando? Lo verdaderamente peligroso es el insoportable desdén, la gran irresponsabilidad con la que los políticos están actuando ante la mayor amenaza que sufre la humanidad (que no el planeta: el planeta seguirá evolucionando cuando el ser humano acabe desapareciendo). Una emergencia climática que compromete el futuro de nuestra especie en la Tierra.


 

El presidente Putin ha declarado en varias ocasiones no compartir “el entusiasmo generalizado” ante la reacción estudiantil que está encabezando la joven activista, mientras que el inefable Donald Trump ironizaba sobre ella en un jocoso tuit: “Parece una niña muy feliz -decía su mensaje- que espera un futuro brillante y maravilloso. ¡Tan agradable de ver!”.   


 

Las palabras de Greta Thunberg son tan ciertas como valientes: “Hasta que no comiencen a centrarse en lo que debe hacerse en lugar de lo que es políticamente posible, no habrá esperanza: no podemos resolver una crisis sin tratarla como una crisis.” Por eso el movimiento Fridays for Future nos llena de esperanza a quienes, desde diferentes ámbitos de la sociedad, venimos trabajando para promover una reacción inmediata al cambio climático: una respuesta colectiva que nos permita eludir sus peores consecuencias.  

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