EL VINO EN SOCIEDAD

Del simbolismo ritual al brindis en las terrazas

 

El protagonismo del vino como factor de cohesión de social se vertebra desde una evolución que nace de la liturgia y los rituales, del vino como elemento simbólico hasta la consolidación de la cultura vinícola en todas las capas de la sociedad. El vino como ente cultural festivo y dinamizador; como testigo y facilitador de relaciones sociales.

 

Una evolución paralela a las distintas sociedades que conforman nuestro mundo de hoy.

 

 

Y del mismo modo que el acceso al arte, a la información, a la educación, al pleno sentimiento de pertenencia a una comunidad… el vino transitó de elemento ritual para unos pocos hasta alcanzar la función de aglutinador social, que llega a todos en nuestros días.

 

 

Desde un perfil litúrgico que nos retrotrae a las primeras civilizaciones, el vino se enmarcaba en un simbolismo apegado a la religión. Momentos de celebración y agradecimiento a las deidades que se han sucedido desde Baco (o Dionisos). Unos rituales que hoy, a modo de remanentes culturales salpican de festividades patronales coincidentes con el fin de la vendimia; desde Curicó hasta el Penedès. Un folclore inherente a las zonas, que se han desarrollado por y para el vino, donde el simbolismo ritual se traduce en un mezclum cultural que se sirve del vino como ingrediente principal. Y es que reunirse en torno a una buena conversación no es algo nuevo:

 

"La muerte de Sócrates". Óleo de Jacques-Louis David, 1787

 

 

En la antigua Grecia, los symposion se desarrollaban en este contexto, y al calor del vino surgían debates de una gran calidad filosófica sobre lo humano y lo divino. Un intercambio intelectual, pasional y enardecido en ocasiones, que ha enriquecido, con momentos brillantes y conocimientos, a nuestra sociedad.

 

 

Y es que, al abrigo del buen tiempo las ciudades se desperezan y las terrazas se ven colmadas de animadas conversaciones, arrastradas hasta la puesta del sol, convertidas a media noche en confidencias y baile.


 

Costumbres que hoy son parte, por ejemplo, del calendario experiencial de los hoteles de Barcelona, donde, año tras año, damos la bienvenida al buen tiempo en La Semana de las Terrazas¹, un evento plagado de actividades relacionadas con el vino: catas y maridajes, talleres, música en vivo… que se llevan a cabo en las terrazas de los principales hoteles de una ciudad que se sabe más bella, si cabe, a vista de hotel. Quizás sea el compartir conversación y una copa de vino una suerte de herencia de los viejos symposion adaptada a nuestros discursos y emociones. Porque lejos de juzgar, el vino acompaña, siempre en moderación, y da calidez al alma. Propicia apegos y acorta distancias. Serena tormentos y aviva la esperanza.

 

 

 

Ambiente en las terrazas de los hoteles de Barcelona durante La Setmana de les terrasses

 

 

Esto ha propiciado un enriquecimiento de nuestra cultura, y por extensión, la han modificado y consolidado.


 

Es nuestra labor como bodega, como actores principales en este maravilloso mundo, facilitar el acceso a la cultura del vino. De manera experiencial y transversal. A modo de nuevos templos abiertos a todo el mundo. Desde nuestras bodegas y vinotecas. Desde el viñedo y nuestra sincera pasión por lo que hacemos, siempre encontraremos la manera de hallar algo por lo que brindar. Celebremos la vida en compañía.

 

 

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¹La edición de la Setmana de les Terrasses 2018 acontecerá entre el 1 y el 10 de Junio en Barcelona, y participaran más de 80 hoteles. Más info en: http://mesqhotels.cat/familia/setmana-de-les-terrasses/

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