VINO Y ALTA RESTAURACIÓN

Más allá del placer

“Celebramos la armonía entre la cocina y el vino, siempre en moderación, como un patrimonio cultural de todos”

Miguel A. Torres

 

Este axioma convive de manera inherente en nuestra misión como bodega, conscientes que la relación entre vino y alta restauración ofrece múltiples posibilidades que acentúan la vertiente más cultural y dinamizadora de una región.

 

 

Templos de descubrimiento de Denominaciones de Origen

Si algo comparten los mejores restaurantes del mundo es el mimo y cuidado con el que tratan al vino en sus cartas y bodegas. En ellas podemos encontrar singularidades y elaboraciones de las más aclamadas denominaciones de origen. De ahí que la figura del sommelier resulta esencial para conformar una carta que nos permita descubrir diferentes regiones. Todo ello con una garantía total de servicio, información y salud del vino.


 

 

Proyección al mundo

Hoy, gran parte de la identidad cultural de una región y de un país la conforma su realidad gastronómica y vinícola. Maridajes de proximidad que convierten a los restaurantes en centros de proyección de la cultura propia. Embajadores de unos valores y tradiciones que, sin perder su esencia, se han sabido adaptar a una sociedad cambiante de la mano del fruto de la vid.


 

Del mismo modo, pero en sentido contrario, países y regiones de marcada herencia multicultural cimientan en la relación vino-gastronomía una identidad propia y única, más abierta y dispuesta a la experimentación y que busca, en ellos, un elemento cohesionador. Una lectura recomendada es, sin duda, ‘The art of the restaurateur’ de Nicholas Lander.


 

El vino en la cocina…

…O la cocina construida desde la bodega. No en vano, la multitud de referencias a nuestra disposición facilita que el vino se haya convertido en un vector de innovación gastronómico, un elemento creativo más en la planificación de las cocinas.


 

En modo y forma de materia prima, como un paisaje perdido en el recuerdo que nos inspira, como una textura delicada, vino y alimentos juegan a crear nuevos sabores desde el estudio y la intuición. El Celler de Can Roca es el vivo ejemplo de cómo el vino comparte equilibrio y protagonismo en la creación de los platos; donde el vino y la cocina forman un todo inseparable.



 

Del mismo modo que el vino ejerce de vector creativo en muchas cocinas, la gastronomía global exige a los elaboradores vinos de alto valor cualitativo y diversidad de orígenes.

 

 

La masía Mas Rabell reconvertida en restaurante por la Familia Torres, y su chef, Sergi Millet.

 

Por ello, la Familia Torres apuesta por el vínculo entre vino y gastronomía, perseverando en el compromiso de la elaboración de vinos de calidad de las mejores regiones, que abracen las diversas cocinas del mundo. Un compromiso tangibilizado, por un lado en la magia de Sergi Millet tras los fogones del restaurante Mas Rabell, propiedad de la familia, y por otro lado en La Vinoteca Torres, el restaurante que la familia posee en el corazón de Barcelona, donde Mercè Solernou aporta su expertise a través del chef Carlos Londres, con una carta contemporánea de origen mediterráneo con un guiño al Penedès y a otras culturas.

 

 

La Vinoteca Torres, con Miguel A.Torres, Mercè Solarnou, Yago Lozano, Carlos Londres y Miguel A. Espinosa.

 

 

Un patrimonio que satisface estómago y paladar. Un patrimonio que nos retro alimenta desde cocinas y bodegas. Un patrimonio, al fin y al cabo, tan presente en nuestras vidas como el aire libre.  Celebrémoslo. La pasión por el vino y la gastronomía constituye todo un tratado de vida, siempre con moderación, donde lo cotidiano deviene experiencial.


 

Salud, curiosidad y celebración.

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