Arnau Travé

Responsable de la Finca Fransola [DO Penedès]

Apenas sabía andar cuando, de la mano de su abuelo Joan, ya plantaba cepas. Capazos por cunas y viticultor por inevitabilidad, Arnau da lustre, salud y experiencia vital en la finca Fransola, en la subzona Alts d’Ancosa (Penedès Superior).

 

De modo irremediable, las memorias y recuerdos de Arnau van ligados a la familia y la viña. Dos entes indivisibles para los Travé. Vida y vid, todo uno: “Me fascinaba el trajín de los meses de vendimia en la finca familiar: vendimiadores, tractores, capazos llenos… Quería estar en todos los sitios a la vez, ¡seguro que molestaba más que ayudaba!” 



Si bien las distintas tareas de la finca familiar ya las dominaba desde muy joven, de ella se ocupaban su padre y hermano, por lo que afloraron en él ciertas veleidades e ínfulas veterinarias: “Yo encaminé mi camino profesional hacia la veterinaria, pero finalmente he acabado haciendo de mi vida lo que siempre quise, trabajar el campo.”

 

Arnau realizando tareas de comprobación del estado de la vid, en la finca Fransola (DO Penedès), propiedad de Familia Torres.

 

 

“En casa siempre se ha respirado viña. No recuerdo un solo día en que no se hablara de ella.”



 

Aprovechamos la sapiencia intrínseca de Arnau para que nos describa las características de la finca Fransola y su incidencia en la gestión diaria de la tierra:


 

“Las fincas están en un valle de una zona montañosa del centro de Cataluña (comarca del Anoia), formando el límite norte de la DO Penèdes. Es una zona de suelos calcáreos y arcillosos, con inviernos fríos y veranos calurosos, y una gran variabilidad térmica entre la noche y el día, lo que hace que la uva adquiera un buen perfil aromático. Esto es especialmente indicado para variedades blancas como la sauvignon blanc, o forcada (variedad ancestral recuperada), que cultivamos aquí.”


 

Huelga decir que, en esta zona, la viticultura no es sencilla. Expuestas a heladas tardías y granizadas de verano, las vides sufren y, a veces, se dan pérdidas parciales de cosecha. “Esto no deja de ser un reto para nosotros; nos afecta en el modo de gestionar la viña para intentar minimizar estos posibles contrapiés”, señala Arnau.

 

 

Arnau, en medio de la preciosa finca Fransola (DO Penedès), propiedad de Familia Torres.

 

“La apuesta de Familia Torres para conservar y aportar valor al territorio del que soy hijo me enorgullece y motiva para seguir adelante con más ganas.” 



 

“Me llena estar en contacto con la naturaleza, ser parte de un territorio y contribuir a cuidarlo y darle valor”. En el momento de estas afirmaciones, la vendimia acaba de empezar: “Es una época donde el trabajo y los nervios se mezclan con las ganas y la ilusión de ver los frutos del trabajo de todo un año. Son días muy largos donde, a veces, se juntan los días y las noches, siempre atento”.


 

En la trastienda organoléptica de Arnau averiguamos acerca de sus gustos para con el vino: “A un vino le pido aromas intensos; frescura y ligereza. Valoro mucho el respeto a la tierra y a los que la trabajan. Familia, amigos y un buen maridaje siempre serán los mejores aliados para crear un momento - vino perfecto”. 


 

Suscribimos el compromiso y pasión de Arnau por nuestra tierra. Un vínculo que une familia y territorio, vida y vid. Uno de los nuestros.

 

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